domingo, agosto 10, 2014

La torreja.


La Torreja

Quizás es uno de los alimentos más famosos en ciudad Guayana. La torreja es un pan de harina de trigo, frito, cuyo adorno predilecto es la mantequilla y el queso blanco duro rallado. Hacerlo parece simple, y lo es cuando se tiene la práctica, pero hay que ser cuidadoso en la preparación o nunca haremos una buena torreja: un pan suave y blando al morder, que une bien el sabor y el gusto en el paladar, dando una sensación placentera en la primera comida del día, el desayuno. Esta satisfacción al comerla, es el certificado de que estamos comiendo una torreja bien elaborada.

La palabra torreja proviene de un antiguo dialecto latino, todavía vigente en el lenguaje hispanoamericano. Su voz frecuente en América es torrija, que viene de torrarque a su vez significa tostar. Torrija es una rebanada de pan empapada en leche y después rebozada en huevo que luego se fríe. Algunas veces, después de frita se adorna con almíbar o miel. A veces, se puede empapar en vino en vez de leche. Torrija también significa masa frita, cuyo significado que nos interesa.

Siempre me he preguntado por qué la torreja no es tan popular en el resto del país, como si lo es en Guayana, donde se conoce y disfruta de este alimento tan sabroso y generoso.  San Félix, Upata, Guasipati, Tumeremo y particularmente El Callao, son lugares donde es costumbre comer torrejas y domplinas. La torreja es frita y la domplina es asada u horneada. Guayana es una tierra cuya cultura alimenticia tiene influencia de las Islas de las Antillas, especialmente de Trinidad. El Callao está habitado por muchos descendientes de trinitarios que llegaron a estas tierras hace 150 años (1864), para trabajar en la explotación de las minas de oro. Un pueblo que fue dando en el paso de la historia su propia música (El Calipso), sus propias leyendas y su propia gastronomía. El curry, el comino, el jengibre, el clavo de especias, la canela, el calalú de Trinidad, el yinyavie, el arroz con coco, el arroz con mango y curry, el talkarí de gallina, el palao de gallina guayanés que proviene del pillaw trinitario, las domplinas, las torrejas, etc., etc. Todos estos ingredientes y platos callaoenses, son descendientes claros de la cocina trinitaria y antillana, insertos en El Callao, para dar forma, enriquecer y lustrar la cocina guayanesa.

Entonces, es factible que la torreja sea un plato inmigrante que nos llegó con los trinitarios  y rápidamente se instaló como un pan fantástico para el desayuno. Y en busca del origen, es posible que esta forma de comer el trigo, un pedazo de masa frita, la hayamos heredado de los españoles, que fueron los primeros en conquistar y colonizar las Antillas y que traían en su saco de alimentos el trigo y la grasa animal para freír. Puede que sea una preparación de origen popular y que siga siendo un predilecto en estos sectores sin mayor transcendencia a otros estratos de la sociedad y mucho menos fuera de los límites del Edo Bolívar y del Sur de Oriente.

Los niños de los barrios y pueblos de Guayana adoran la torreja y dan pequeños gritos de emoción cuando saben que en el fogón se están cocinando torrejas. Aún llevo en mi muñeca derecha la marca de una quemada que me di cuando era un niño, de a penas 4 años. Allá, en la casa grande de los Castillos de Guayana, a principio de los 70 del siglo pasado, mi abuela Isabel freía torrejas en un caldero montado sobre el fogón de las tres topias, con aceite bien caliente. Ella, concentrada en sus oficios de la cocina, no se dio cuenta cuando agarré una de las bolitas de masa de trigo, la estiré un poco y rápidamente la lancé dentro del caldero. El aceite saltó y tocó mi muñeca, produciendo una quemada fuerte pero no grave que todavía puedo observarla. La marca de mi bautizo en el fogón, la huella indeleble de lo que años después sería mi oficio y mi pasión: la cocina.

La torreja también puede acompañarse con jamón y/o queso amarillo. Si te gusta disfrutar de la variedad al comer, puedes rellenarla con guiso de carne, pollo o pescado, con morcilla, con pernil de cochino, etc. etc., es tan versátil como la arepa.

Aquí les dejo una receta, espero les guste y tengan éxito con ella. Ser riguroso en las cantidades y luego delicado en el momento de amasar, es el secreto del éxito en este desayuno, que a los niños les encanta. Eso se los aseguro.


Receta para hacer torrejas:

Ingredientes:

Harina de trigo          2 tazas (cernida. Leudante o todo uso)
Azúcar                       3 cucharadas
Sal                              ½ cucharadita
Polvo de hornear       ½ cucharadita
Mantequilla               3 cucharadas (derretida. No margarina)
Huevo                        1 (entero)
Agua                          ½ a ¾ (fría de nevera)

Preparación:

·         En un bol de acero inoxidable, agrega la harina, luego el azúcar, la sal y el polvo de hornear. Mezcla todo bien, con la mano y luego abre un hueco en el medio como un volcán.
·      En medio del volcán introduce la mantequilla y el huevo. Mezcla los elementos con los dedos, movimientos firmes, rápidos y continuos, como frotando entre los dedos. Frota suavemente hasta obtener una masa en forma de arena. Puedes tomar la masa entre las manos y frotar para que el polvo sea más fino, como arena de playa.
·      Agrega la ½ taza de agua fría sobre la masa y de igual forma, con los dedos amasa, ve juntado todo para obtener una masa compacta y suave, si no la sientes suave agrega un poco más de agua, con mucha mesura y vuelve a amasar.
·      Si notas que está húmeda y se te pega a los dedos, rocía un poco de harina para secar un poco la humedad causada por el agua. Sigue amasando suavemente.
·      Luego, arroja un poquito de harina de trigo sobre el mesón, saca la bola de masa del bol, y ponla sobre la harina, amasa suavemente apretando con cuidado la masa sobre el mesón, con movimiento de adentro hacia afuera, suave, siempre suave, sin apretar.
·      Amasar no puedo durar más de 2 minutos. Riega un poquito de harina en el bol, mete la bola de masa, riega por encima otro poquito de harina, tapa con un pañito seco y limpio y deja reposar por una media hora.
·      Cuando la masa está reposada, corta pedazos como del tamaño de un limón grande, has una bola, sin amasar; luego estírala desde los bordes hacia afuera, no aprietes el centro, y has una circunferencia como el tamaño de una arepa. No queda tan redonda y gruesa pero más o menos. También la puedes estirar de forma horizontal como para hacer un rectángulo, como dije, sin apretar el centro de la masa, siempre estirando desde las orillas hacia afuera suavemente.
·      Mete la masa estirada en el aceite caliente, con cuidado, y fríe hasta dorar por ambos lados. Atento, cuando flote y dore por un lado, dale vuelta inmediatamente, para que dore por el otro. Una vez lista escurre bien antes de sacarla del aceite y luego sobre papel absorbente.

Torreja rellena con queso blanco rallado,
adornada con melaza de papelón
La torreja está lista para untarle mantequilla y adornarla con queso blanco rallado. Si colocas un poco de melaza de papelón por encima, eleva su sabor. También se puede abrir con cuidado y rellenarla con lo que prefieran. Si estuviera en Guayana, la rellenaría con un buen pedazo de queso guayanés bien fresco, del mercado de San Félix. ¡Buen provecho!









5 comentarios:

Ysdelis dijo...

Hola buen día, excelente explicación, yo nunca lo explicaría mejor que tu.
Saludos

Gleisy dijo...

Muchas gracias, por tanto detalle, Bendiciones

Sohe Subero dijo...

Muchísimas gracias por la información!
Saludos.

Aiskel Andrade dijo...

Tal y como dijo, seguir todas y cada una de
las recomendaciones, llevó a un excelente
resultado.
Gracias por la generosidad.

Luis Ascanio dijo...

Antes que nada quiero pedir disculpa, publica, por no haber visto estos comentarios mucho, pero mucho antes. No expresaré ninguna justificación, puesto que si la hubiera, no cabe decirla en este momento.
Quiero aprovechar para darle las gracias a Ydelis, a Sohe Subero, a Gleisy y a Aiskel Andrade... Agradezco su atención a mi blog y el apoyo al reconocer este trabajo sobre nuestra cultura alimentaria.