domingo, mayo 22, 2011

¡Otra vez la comparación

Puede resultar claramente desventajoso y hasta contraproducente comparar nuestra historia gastronómica con la de otras culturas más desarrolladas y con aquellas más ancestrales y legendarias. Estudiando sobre el tema me encuentro opiniones como esta. Nos dice Heraclio E. Atencio Bello:
“A pesar que en los últimos 50 años se ha visto un interés mayor por parte de nuestros gourmands, por conocer y difundir la calidad y cantidad de nuestros nutrientes con el fin de valorizarlos en recetas de distinta factura, no tenemos la memoria histórica de otros países cuando reconstruir los ingredientes de una receta se refiere. Tampoco tenemos ningún plato en particular que puede ser atribuido de manera directa y personal a una figura notable u hombre excepcional o genio extravagante. En Venezuela no conozco un plato al que se le haya atribuido el apellido de una persona es especial y que la gente pida con interés o entusiasmo por su buen sabor.” (Nuestra Cultura Gastronómica: origen, influencias y mestizajes, Fundación Venezuela Positiva).


Pregunto al señor Heraclio Atencio: ¿qué pasa con La Reina Pepeada? La arepa o tostada venezolana, originalmente rellena con pollo guisado y después horneado, aguacate y petit pois. Usted mismo escribe que fue creada en honor a la primera Mis Mundo venezolana Susana Duijm. Además, tenemos la receta original y conocemos las variaciones que ha sufrido su preparación original a través de los años. De igual manera, es indiscutible el hecho de que gusta, se come y se sirve en casi todas las areperas, fuentes de soda y restaurantes de comida criolla de todo el territorio nacional.
Ahora, lo único que le falta a nuestra fabulosa arepa es que todos los venezolanos sepamos que, en su origen, “la reina pepeada” se refería a lo “buena” que estaba Susana Duijm y que fue hecha en su honor, por haber sido elegida la mujer más bella del mundo, en el año 1955.
Pongo otro ejemplo, para reforzar el hecho de que si tenemos ingredientes y recetas para referirnos a nuestra memoria gastronómica. Vamos un poco más atrás, en el siglo XIX de nuestra historia republicana. En esa época había un plato muy consumido y que todavía hoy nos gusta mucho, se trata del “arroz con costillitas de cochino”. Este plato de origen popular, en esa época fue intervenido en su modo de preparación para rendir homenaje a un personaje ilustre. Citaré al periodista Ramón David León:

“El arroz con costillitas, muy largos años atrás, tuvo hasta significado político. Llegó a ser un distintivo partidista. Para esa maniobra convirtieron en cómplice forzado al inofensivo onoto. En la Victoria (Edo. Aragua), por ejemplo, el célebre plato aparecía amarilloso, lo cual se lograba añadiendo parca dosis de aquél. Con eso se le rendía homenaje al General Francisco Linares Alcántara, “El Gran Demócrata”, quién fue presidente de la República, para ese entonces era jefe de los liberales arágüeños”. (Geografía Gastronómica Venezolana, Caracas, 1972)


Hoy en día persiste como plato que gusta en los sectores populares del país, sobre todo en la provincia. Es un plato suculento cuya preparación es sencilla y varia de acuerdo a la región y a las recetas familiares. Actualmente, podría estar amenazado debido al alto costo de la carne de cochino y por las nuevas tendencias que nos inclinan hacia comidas bajas en calorías.
Pero, ¿conoce la gente acerca del origen de este plato, sus diferentes variaciones y modos de preparación de acuerdo a las regiones y los gustos culinarios de cada familia venezolana? Poco conocemos de él, al punto que lo preparamos como un plato ordinario más, como algo dado, casi sin importancia, sin saber que hubo una época en que el plato tuvo tanto renombre que llego a engalanar la mesa de políticos ilustres.
Por eso creo que más que comparar nuestra joven memoria gastronómica con otras extensas y variadas gastronomías, nos tenemos que ocupar es de la difusión de sus orígenes, dar a conocer más los recetarios, los creadores de las recetas, sus métodos de preparación, etc. Mucho de ese trabajo está hecho y se está haciendo actualmente, pero hace falta reforzarlo más, hacer más bulla como decimos, crear más espacios y medios donde se hable, se discuta, se de a conocer todo lo relacionado con esas raíces de nuestra cultura gastronómica. Tratar nuestra historia gastronómica como una joven que hay que presentarla en sociedad, con toda la pompa, con todo el lujo de un banquete donde asisten comensales de todos los sectores de nuestra sociedad. Crear eventos donde las raíces de nuestra gastronomía se planten en la conciencia de cada uno de los venezolanos y habitantes de nuestra hermosa tierra Venezuela.

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